Era una helada mañana invernal
El bibliotecario enchamarrado se preparaba para comenzar el día.
El edificio era extrañamente frio, incluso en tiempo de calor y con las puertas cerradas, una corriente de aire helado atravezaba la biblioteca de vez en cuando.
De la escalera bajó una niñita de 4 o 5 años con una ropa muy delgada y desteñida, que difícilmente podría proteger a alguien del frío, se sentó junto al escritorio y sin decir palabra tomó un libro, se sentó en el piso, miró al encargado y sonrió.
Si no fuera por que estaba en la colonia Roma y por que en ese lugar, hace muchos años, había sido un hospital, el bibliotecario habría pensado que se estaba volviendo loco.
Préstamo Interno
11 de marzo de 2015
Cuento corto imaginado por el autor de este blog.
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1 comentarios :
El bibliotecario, disculpándose y haciendo una sutil reverencia bajando la cabeza, se retiró lentamente y en silencio, recordó que tenía que tomarse las pastillitas que el psiquiatra le había recetado.
(Broma)
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