Escuela Mexicana de Electricidad

8 de diciembre de 2014



Hubo un momento en que ya no quise estudiar.

Alguna vez imaginé que podría trabajar en radio pero lo veía tan lejano que decidí estudiar una carrera corta y ganar dinero pronto.

Como me gustaban los radios me inscribí en la Escuela Mexicana de Electricidad en Revillagigedo 100, colonia Centro..

Recuerdo a un maestro que nos repetía constantemente:

 - Aquí no formamos "cambiampiezas", de aquí van a salir casi ingenieros -.

Y pensé... ¡Yo si quiero ser cambiapiezas!  y creo que no estaba tan equivocado por que ahora con las computadoras se cambian las piezas, no se reparan (El problema es saber que pieza cambiar).

Mi única queja de la escuela es que sentía que nos daban la información a cuenta gotas, supongo que por cuestión del negocio no conviene soltar todo el conocimiento en poco tiempo

En mi grupo iban tres hermanos y con el menor de ellos tuve cierta amistad, eran mecánicos automotrices pero estudiaban electrónica por que los carros comenzaban a tener circuitos electrónicos.

Total que un día, el hermano menor,  me preguntó por que estaba ahí, le respondí que me gustaría tener un tallercito con mi apellido en la puerta y su respuesta fue algo que no esperaba:

- Tu no deberías estar aquí -

Dijo que yo podía esperar mas que eso, si tenía los medios, estudiara una carrera, que ese no era mi lugar, que lo pensara y estuvo un rato hablándome.

Al llega a la casa me enojé... ¿Como se atrevía alguien, que no conocía realmente, a decirme que no tendría que estar ahí? Me gustaba la electrónica y creía poder ser buen técnico, estaba molesto.

Pero sus palabras me dieron vueltas y comencé a sentirme incomodo.

El siguiente día fue viernes y el lunes recogí mis papeles.



1 comentarios :

Dunkix dijo...

Tuve un maestro que nos decía casi lo mismo, mi maestro Francisco Beyer (QEPD). También tenía un discurso para mandarnos al receso: "Antes yo decía que no rebuznan porque no daban el tono, pero el tono sí lo dan. Si no rebuznan es por miedo al aparejo... ¡Órale, vámonos a la desatarugada!..."